viernes, 16 de enero de 2026 01:14
La relevancia del turismo como motor económico es indiscutible, pero también la manipulación de datos del sector, donde a nivel nacional se contraponen datos e informes claramente contradictorios. Si una persona se guía exclusivamente por los informes oficiales, podría concluir en que la actividad muestra un movimiento siempre ascendente y en eterno crecimiento, ya que invariablemente los informes son positivos. No hay Gobierno que informe que le fue mal en materia turística, pero las felices cifras que se difunden cada verano, cada invierno e incluso en los fines de semana largos, se contraponen con relevamientos sectoriales que muestran un panorama diferente. Ello ocurre porque no son datos demasiado sensibles: las estadísticas oficiales sobre crímenes o cierre de fábricas, por ejemplo, son seguidas con más atención por múltiples entidades, pero si en un mes viajan un millón de turistas más o menos a ningún ciudadano -fuera de los comerciantes directamente involucrados- le cambia la vida. Eso deja la mesa servida para la circulación de información incomprobable.
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Daniel Scioli, máxima autoridad de Turismo en el país y optimista profesional, asegura que “Argentina va camino a ser una potencia turística porque hay un interés creciente en el mundo de visitar nuestro país”. El excandidato a presidente del peronismo que mutó a libertario, quedó en el centro de la polémica hace unos días, al postear una foto de Mar del Plata repleta de turistas en sus redes sociales, pero con un detalle: la imagen era en realidad de 2012. Quizás un error involuntario. Ello no alteró las noticias oficiales sobre lo brillante que es la temporada y cuánta gente viaja para descansar dentro del país.
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Otros informes exponen cómo el descanso anual dejó de ser una posibilidad accesible para una parte importante de la población, atravesada por la caída del poder adquisitivo y un contexto de ingresos ajustados, al extremo de que casi la mitad de los argentinos no se irá de vacaciones por razones económicas. Entre quienes decidieron no viajar, el 56% señaló directamente la falta de recursos como el principal impedimento. El informe subraya que las vacaciones dejaron de ser concebidas como un derecho garantizado y pasaron a convertirse en una decisión condicionada por la realidad económica de cada hogar. ¿Quién dice la verdad? Difícil saberlo, pero hay indicadores: Scioli, protagonizó un fuerte enfrentamiento con el INDEC luego de que se difundieran cifras oficiales que describen un panorama negativo para el turismo. Molesto con los resultados, Scioli resolvió retirar el financiamiento que su cartera aportaba a dos encuestas centrales para el sector. La Secretaría dejó de financiar la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH), dos herramientas clave que durante años sirvieron para medir el movimiento de turistas y la ocupación en todo el país. Desde el entorno de Scioli sostienen que los números difundidos “no reflejan la realidad”. El INDEC reportó que la actividad hotelera se encuentra en uno de sus peores niveles desde 2004, año en que comenzó a medir el movimiento registrado por los establecimientos hoteleros y parahoteleros en las principales ciudades turísticas del país.
El Esquiú.com
