Sarita tocó la campana y cerró su capítulo de lucha contra la leucemia en el Hospital Garrahan

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La niña catamarqueña «Sarita» Aybar recibió el alta médica en el Hospital Garrahan tras completar con éxito un extenso tratamiento contra la leucemia. El momento culminante del proceso ocurrió cuando la niña, acompañada por el equipo médico y su familia, realizó el ritual institucional del toque de campana, un emocionante momento que simboliza la finalización de la terapia oncológica intensiva.

El caso de Sarita

La paciente fue diagnosticada en febrero de 2025 durante un viaje familiar a Brasil, lo que activó de inmediato los protocolos de repatriación sanitaria. Según comentaron sus familiares, el cuadro se manifestó inicialmente con síntomas inespecíficos que rápidamente requirieron intervención especializada.

Diagnosticada en un centro médico de San Pablo, la menor fue estabilizada y trasladada a la Argentina mediante un vuelo sanitario coordinado entre las autoridades brasileñas y argentinas.

El tratamiento, que se extendió por aproximadamente un año, incluyó fases de inducción a la remisión, consolidación y mantenimiento, según los estándares establecidos por el protocolo nacional. Sarita permaneció durante períodos alternados en régimen de internación y de atención ambulatoria controlada.

Toque de campanas

El acto simbólico realizado por la niña forma parte del programa «Campanas por la Salud». Es un ritual emblemático del Hospital Garrahan donde los niños que terminan su tratamiento de quimioterapia o superan el cáncer infantil tocan una campana para celebrar su victoria y marcar el fin de una etapa difícil, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y vida.

Solidaridad

El caso trascendió el ámbito médico gracias a la movilización de los catamarqueños. Su familia recurrió a las redes en varias oportunidades para pedir ayuda a la comunidad y poder enfrentar los desafíos económicos que trae aparejada esta enfermedad.

La necesidad del papá de Sarita de acompañar el tratamiento de su hija lo obligó a tomar una licencia sin goce de sueldo, lo que impactó severamente en la economía familiar. La solidaridad de los catamarqueños demostró ser un componente esencial no solo en el aspecto material, sino también en el anímico, fortaleciendo a la familia durante cada etapa del tratamiento.

Soles Catamarca

La Asociación “Soles” Catamarca, que acompaña a niños y adolescentes con cáncer y a sus familias, compartió un momento de inmensa alegría y agradecimiento. «Días atrás, en el Hospital Garrahan, nuestro querido solcito Sarita Aybar tocó la campana. Qué felicidad y qué momento tan esperado después de una lucha incansable y de tanto esfuerzo por parte de ella y de toda su familia. Recordamos que Sarita recibió su diagnóstico durante un viaje en Brasil, lo que hizo el camino aún más complejo. Hoy, celebramos un paso gigante, logrado con la gracia de Dios y la intercesión de nuestra Virgen del Valle», expresaron en sus redes.

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